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Lunes

Advertencia: este post es una nube negra. Nunca me han gustado los lunes, pero de un tiempo para acá, se han vuelto detestables. Así como la mamá de Ted Mosby decía que nada bueno pasa después de las 2 am, yo creo que nada bueno pasa los lunes, y no por ser pesimista, sólo me parece el día en el que pagas tu cuota de karma in advance, por eso es tan pesado.  Ningún domingo puedo dormirme temprano, ergo, todos los lunes por la mañana soy un sticker pegado a la cama. La alarma suena 1000 veces, y empieza aquel trabajón de auto convencimiento. Cuando no tienes ganas de hacer algo, todo es un obstáculo: decidir qué vestir, peinarte, ser chévere... todo parece una gran cosa y te toma 2830123 horas. El carajazo de realidad Tomar el teléfono, ver que todo el mundo ya está pidiéndote/preguntándote cosas a WhatsApp, leer las noticias (que si el apagón, que si los saqueos, que si el referéndum, que se murieron de cáncer, de hambre, de mala vida, etc), marchitarme un poco. Ll...

La mirada

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No hay mejor lugar para perderse que una mirada viva de esas que te encienden y congelan al mismo tiempo cuando se te plantan de frente para dispararte directo a los ojos. No hay palabra que pueda hablar más fuerte que una mirada sincera, ni piropo que pueda hacerte sonrojar más que esa mirada inquieta que sabes que te está desnudando. Me engancha esa mirada que te paraliza, que tiene electricidad que te quema y te enternece, que te desnuda y te cobija, que es hogar y es aventura, que es tu lugar y es el universo, que esconde complicidad y deseos. No existe rasgo más poderoso.

¿Inconclusa o interminable?

Érase una vez una historia en la que no se dijo adiós, ni hasta luego no hubo un punto de partida, ni uno de llegada no hubo transición amor-odio (ni viceversa). Nunca tuvo origen, ni rumbo ni sentido, o intención arrancó en el intermedio y allí se estancó sin saber si aún existe, o si más bien existió.

Espacio

El espacio es esa cosa  necesaria para digerirnos, para entendernos, para definirnos.  Puede ser tiempo, puede ser distancia, puede ser silencio,  pero (indudablemente) amerita separación. Desde muy cerca, se ve una cosa. Desde muy lejos, otra. El espacio es esa medida adecuada para poner todo el orden,  sin exceso de mí,  sin exceso de ti,  sin exceso de otros:  cada cosa en su lugar .

"Mira lo lejos que hemos llegado"

Esta fue la frase que soltó Vane, luego de mirar el mapa de los jardines de Versalles y darse cuenta de que nos habíamos perdido. De verdad estábamos muy lejos de nuestro objetivo principal, pero ya habíamos caminado mucho y necesitábamos un break, así que decidimos iniciar el picnic que ella había planificado como bienvenida. Entre vinos y quesos, nos pusimos al día: hablamos de sus rutinas, de las mías y eso sirvió como un ejercicio para notar que, de verdad habíamos llegado lejos: lejos del punto que nos habíamos fijado en el mapa de Versalles, de maracaibo, pero sobre todo de quienes éramos cuando nos conocimos 3 años atrás en la oficina. La verdad, vivo diciendo que lo bueno de los cambios es esto y aquello, pero creo que no los noto lo suficiente, tal vez sea la rapidez con la que nuestras vidas van sucediendo. Lo justo es notar(se), celebrar(se), y seguir en plena conciencia de las distancias recorridas.

La carrera: ese mito urbano.

La elección de una profesión ha sido un gran tema a lo largo y ancho de mi vida: cuando era niña quería ser monja, pero al darme cuenta de que las monjas no podían ser madres desistí de ese propósito. Luego jugué a la mamá, pero interpreté el papel materno con tanta intensidad que me cansé de la responsabilidad de ser madre y no sabía cómo manejar el vínculo afectivo que mantenía con mi hijo plástico, así que desistí de ser madre. Quise ser médico, como mi padre. Quise ser comerciante, como mi abuela. Quise ser maestra, y abogado, y policía, y veterinaria, y cantante, y pianista, y Valentina Quintero, y astronauta y cualquier infinidad de cosas. Al final, terminé siendo periodista como mi mamá y medio sociólogo. Invertí demasiada atención en esto, no porque naciera con el chip de conciencia del rol que te otorga un título (o viceversa), sino que como a todos me enseñaron que esta es " la decisión más importante de la vida ", así que para una persona que quiere y odia la mism...

14 de febrero

En el mundo existen dos tipos de personas: los que aman esta fecha y los que la odian. Los que la odian obviamente lo hacen porque no pueden celebrarla, por lo que ese odio cesará eventualmente.  De 26 días de San Valentín que llevo en el mundo, he celebrado el día de los enamorados cero veces, por esta razón, solía formar parte del segundo grupo: el de los love haters. Mi odio tenía (como cosa rara) dos orígenes  1. Me sacaba la piedra molestaban todas las empalagoserías de este día, los regalos vacíos, la gente besándose en todas partes. 2. Me daba una profunda envidia no estar viviendo todo eso que "me molestaba". Este día era como el paso de factura del tiempo diciéndome "de nuevo fracasaste". Tengo amigos geniales, por lo que celebrar el día de la amistad siempre fue excelente, pero en el tiempo en que mis amigos empezaron a emparejarse o irse del país y empecé a pasarla completamente sola, las molestias se volvieron más intensas.  Soy una p...

El tiempo del amor es perfecto.

No sé si ustedes, pero del único tiempo perfecto que he escuchado hablar, es el de Dios (#ColegiosCatólicos #CreyentesPopulares #SerCatolicoEsCool) pero a la hora de hablar del amor, la visión común no te dice que respetes sus tiempos, sino que te planifiques. Todo lo referente al amor es visto como un plan cuya logística es pre-diseñada a detalle: el encuentro, el conocimiento de las partes, el engagement, el sexo... todo motivado por la mera fe de un supuesto que, pese a todos nuestros esfuerzos, no controla(re)mos: el futuro *inserte eco y truenos*. Si bien es cierto que en el presente estamos sembrando lo que cosecharemos después, no hay predicción acertada, ni escritura firmada, ni fórmulas exactas cuando de por medio está otro ser humano, con otro cerebro, con otro corazón con deseos, motivaciones y pensamientos igual de fuertes que los nuestros.  El común denominador en las relaciones es ese empeño en tener un sueño definido y condicionar al otro para que forme part...

Autocorrector desactivado

El auto-corrector coloca una palabra que predijo por creer que era la adecuada. De la misma forma, nuestros miedos y pre-concepciones de lo que es adecuado o no, del exceso de pasado y de futuro meten la mano cuando vamos a tomar decisiones. Probé demasiadas veces el sabor amargo del error fatal de ser mi propia traba, del auto-reproche y decidí que más nunca me pasaría. Hoy es el único hoy que tendré. Lo vivo, no me planeo, no me bloqueo, no me pre-diseño.  Cuando siento algo intenso, lo dejo apoderarse de mí. Perdí el temor a sentir (y ahora, áspera, temo a ser insensible). Cuando tengo miedo, lo libero. Aprendí que el miedo más grande es a tener miedo, y al final es estúpido porque jamás logra detenerme, sino todo lo contrario. Cuando hiervo de ira, no me juzgo: me consumo. Si la corto por partes la ahorro y me toma más tiempo gastarla. Cuando me apasiono, me entrego (a pesar de que lo afirmo, esto todavía es un reto). Aprendí a que no existe después. P...

(Des)nublarse

Enero fue un mes, digamos "chimbo", por ser generosa. Entre que pasé más de la mitad del mes en ese letargo febril de no saber si duermes o vives (tuve dengue hemorrágico, y no quiero caer en detalles, pero fueron días de intensa incomodidad macabra en el cuerpo como no recuerdo haberlos vivido antes), mi re-inserción en la rutina, la adaptación a rollos cotidianos a los que había decidido darles vacaciones también, la frustración de problemas viejos apareciendo como plastas en la puerta de la casa, el caos de vivir como Venezolana, que es un año nuevo y mis ganas de todo se ven frenadas por el reposo impuesto, que esto y lo otro... en fin, no quiero que este sea un post pesimista, así que yendo al grano: mi cabeza albergó estruendosos gritos por tanto tiempo, que me desesperé. En mí, la desesperación ocurre como una explosión que después sólo deja ruinas. Lloré por horas hasta que me cansé, tal vez solté un par de groserías maracuchas para destilar mi veneno y después s...