Medallo

Nunca pensé en esta ciudad como una opción, pero una vez que la vi no pude ser indiferente: se convirtió en una especie de amor platónico al cual stakeé en redes sociales, vi videos, seguí redes de sus servicios, busqué historias buenas y malas, algunas noticias y heme aquí.

Medellín es:
* Sus días impredecibles, que pasan del sol a la lluvia en tiempo récord
* Su frío con sol que marca la cara sin ardor.
* Sus montones de casitas en las montañas, a las cuales puedes llegar por calles estrechas en las que artistas al volante de buses, carros y motos se las ingenian en sortear la mejor distribución de su espacio.
* Su gente tatuada
* Sus mujeres de pestañas largas y hombres de grandes músculos
* Sus puestos de "apanados" en cada esquina
* Su obsesión con la piña, presente en cualquier comida
* Mascotas preciosas y tiendas para ellas por todas partes
* El olor de los puestos a "pasteles" dulces en las calles
* La intensidad de las rancheras que narran desgarradoras historias de amor por todas partes
* Palabras apasionadas, o al menos las percibo así por el gran poder que le dan a la pronunciación de cada vocal y consonante. Es difícil describirlo, pero se habla pausado, haciendo énfasis en cada sonido (como para que todo lo que se diga quede bien claro).
* Muestras permanentes de fe, tanto en quienes se persignan antes de salir de casa como en quienes sin mayor motivo te regalan la bendición
* Amabilidad a diestra y siniestra

Sin embargo, lo más bonito de Medallo es su energía. Estar aquí da la sensación de ir hacia adelante, de contar con gente que sueña y se enorgullece de sus logros. Para mí que prácticamente huí de un territorio involutivo esto es súmamente importante y se siente divino, porque es como mudarse a la parte de la historia en la que lo malo fue superado, me devuelve la fe en creer que es posible.

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